Ecuador avanza a su sexta renegociación de la deuda

Ecuador avanza a su sexta renegociación de la deuda  

La semana pasada, el presidente de la República, Rafael Correa, anunció su disposición de no pagar la deuda externa por considerarla ilegitima.

La semana pasada, el presidente de la República, Rafael Correa, anunció su disposición de no pagar la deuda externa por considerarla ilegítima.

FOTO: ALFREDO PIEDRAHÍTA/ El Telégrafo

La semana pasada, el presidente de la República, Rafael Correa, anunció su disposición de no pagar la deuda externa por considerarla ilegítima.

El Estado considera que existen tramos de la deuda ilegítimos, por lo que se debe renegociarla.

Cinco procesos de reestructuración de deuda externa ha realizado Ecuador desde 1976 (año en que comenzó el período de endeudamiento salvaje) y ahora el presidente de la República, Rafael Correa, anunció una nueva renegociación, pero con otras condiciones.

Las cinco reestructuraciones (ver recuadro) se efectuaron debido a los problemas de empresas ecuatorianas y del propio Estado de cumplir con sus obligaciones, por lo cual las condiciones de negociación estuvieron a favor de los acreedores, quienes en muchos casos sumaron los intereses más el capital de la deuda para hacer las reprogramaciones.

En cambio, el Primer Mandatario plantea una reestructuración, pero no por falta de dinero, sino porque hay indicios de ilegitimidad e ilegalidad en parte de la deuda externa. Este argumento está basado en el informe de la deuda externa que realizó la Comisión de Auditoría Integral del Crédito Público (CAIC), que trabajó en esta investigación por alrededor de 15 meses (desde julio de 2007 a octubre de 2008).

Correa explicó que se solicitará a los acreedores reestructurar la deuda, porque hay parte de los bonos que son legítimos, aunque precisó que ese proceso debe reconocer un considerable descuento a favor del Estado. Además, el Gobierno quiere evitar procesos judiciales extensos.

Para el representante de la Oficina de Fomento Empresarial, Andrés Freire, antes de renegociar la deuda el Estado debe definir qué tramos son considerados ilegítimos e ilegales:

“Hay deudas que tienen esos conceptos, de antemano la Fiscalía debe tener un pronunciamiento sobre eso. Si es que esa deuda no es ilegal ni ilegitima, esta se debe renegociar dadas las condiciones actuales de la economía mundial”, explicó.

Destacó que la renegociación debe tener parámetros técnicos, no solo que estén acorde a los requerimientos de los acreedores, sino que también estén en función a los requerimientos del Gobierno, tomando en cuenta cuáles son las posibilidades de pago que tiene el país.

“Esta renegociación debe contar con un equipo negociador técnico que defina reglas claras”, precisó.

Criterio similar expone Óscar Mendoza, decano de la Facultad de Economía y Negocios de la ESPOL, quien asegura que los organismos internacionales estarán dispuestos a renegociar la deuda.

“El renegociar la deuda es lo más conveniente para el país y no nos podemos aislar, El Ecuador debe cumplir con estos compromisos”, dice.

Sin embargo, considera que el país debe ser cauteloso de no caer en lo mismo de las renegociaciones anteriores, en donde los organismos internacionales han sido los que ponen las condiciones.

 

 

Renegociaciones de la deuda desde 1983

César Sacoto, miembro de la CAIC, explicó que las renegociaciones comenzaron en 1983 con la sucretización, cuando la deuda comercial de empresas privadas ecuatorianas pasó a responsabilidad del Estado, debido a que no tenían recursos para atender sus obligaciones económicas. Este proceso continuó hasta 1984.

Dos años después (1986) el Ecuador volvió a renegociar su deuda en un proceso denominado MAYRA (por sus siglas en inglés).

Luego esa misma deuda se reestructuró desde 1992 a 1995, cuando el Estado tenía problemas con el pago de las cuotas, a consecuencia de los problemas sufridos por la ruptura del oleoducto de 1986 que paralizó las exportaciones de petróleo.

Ante esta situación, Ecuador entró en un proceso de negociación de su deuda y convirtió esas obligaciones en los denominados bonos Brady.

Para 1999 una crisis internacional llevó al Gobierno a renegociar un gran porcentaje de estos bonos.  El proceso culminó con nuevos plazos y el país tuvo que emitir nuevos bonos, esta vez denominados Global.

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